jueves, 13 de agosto de 2015

.- un marido infiel .- 13 14 y 15

Cap. 13.-
Tom se dio la vuelta para marcharse, pero se detuvo junto a la ventana que daba al jardín trasero de la casa, lleno de juguetes.
-Sí -admitió sobriamente.
Tu experimentaste un gran alivio al oír su respuesta, lo que, por otro lado, te puso furiosa, porque no era más que una muestra de su propia debilidad.
-Yo no tengo por qué irme -replicaste- Eres tú quien tiene que hacerlo.
-Sí -dijo Tom, y agachó la cabeza antes de darse la vuelta. No te miró, pero hizo como si examinara su cartera de nuevo- Sé que, si me quedara un átomo de orgullo, debería recoger mis cosas y marcharme. Pero no quiero marcharme, no quiero echar a perder lo que hemos... tenido. Sé que tengo que probarte que puedo volver a ser el mismo. Sé que me va a costar algún tiempo, pero no voy rendirme, _____ -dijo y se atrevió a mirarte con determinación -Puedes hacer lo que quieras, pero no voy a ser yo quien me vaya.
-Podría pedirte la separación -le espetaste de repente- Para hacer que te marches.
Tom frunció el ceño.
-¿Y cómo sabes que si pides la separación puedes obligarme a irme? -dijo Tom, preguntándose si tu habrías hablado con algún abogado. No te creía capaz, pero no estaba seguro.
A ti te encantaba verlo tan desconcertado. Te hacía recuperar algo de orgullo, así que te encogiste de hombros y dijiste con sarcasmo:
-Veo mucha televisión.
-Entonces, ¿vas a... acabar con nuestro matrimonio?
Tu tenías que admitir que era muy listo. Con una simple pregunta te había dejado a ti toda la responsabilidad.
-Has sido tú el que has empezado a estropear nuestro matrimonio, Tom -respondiste con tranquilidad- Pero no, no voy a hacer nada por cambiar esta situación... todavía.
-¿Todavía? ¿Si quieres pedir el divorcio por qué no lo haces cuanto antes? -dijo Tom, dando un suspiro, recogiendo la chaqueta del respaldo de la silla.
Tu observaste cómo se la ponía. Te fijó en su anillo de oro. No significaba nada, sólo era un trozo de oro que te habían puesto allí hacía un millón de años. Era un anillo sencillo y barato. Cuando se casaron, no habían podido pagar nada mejor. Al cabo de algunos años, Tom te había regalado una sortija de oro con un diamante engastado.
Recordabas el día que lo habían comprado; «Te quiero, _____», había dicho poniéndotelo en el dedo, «sin ti y los mellizos, mi trabajo no tendría sentido».
Pero Tom se equivocaba. Sin ti ni los mellizos, habría llegado mucho más lejos, de eso estabas segura.
Tom te observaba con aquella mirada sombría, mientras esperaba tu respuesta. Por un instante, se cruzaron una mirada, luego, agachaste la cabeza.
-No lo sé. Pero creo que quiero verte sufrir -respondiste con sinceridad.
Para tu sorpresa, Tom sonrió y se llevó la mano al cuello, donde era visible el arañazo de la noche anterior.
-Yo creía que ya me habías hecho sufrir bastante -dijo.
-No lo suficiente -dijiste, sonrojándote ligeramente.
-Ya veo.
-Me alegro.
-Así que ahora vamos a iniciar un periodo en el que me toca recibir a mí -dijo Tom, sonriendo de nuevo y agachándose para besar a Justin-. Pues que así sea -añadió y salió orgullosamente de la habitación, dejándote desconcertada.
Durante las dos semanas siguientes, vivieron en una especie de tiempo muerto, como si su matrimonio hubiera entrado en coma. En realidad, se estaban tomando una tregua para recobrarse antes de afrontar su futuro.
Tu no volviste a dormir en la habitación de justin. Dormías con Tom, sin saber muy bien por qué. Tampoco le rechazabas cuando te buscaba, en el prolongado silencio en que sus noches se habían convertido. Y llegaron a compartir cierto afecto, aunque aquellos encuentros no fueron demasiado satisfactorios para ninguno de los dos. Tu te dejabas llevar y recorrías con Tom el largo y sensual camino del placer. Pero, en los instantes de mayor intensidad, palpitando de deseo entre sus brazos y sintiendo cómo él se estremecía y profería pequeños gemidos, no podías dejar de imaginar a savannah en tu lugar, de pensar que savannah le había llevado al mismo estado de pasión desenfrenada. Y, en aquellos momentos, te apartabas de él con angustia, y el placer se extinguía tan rápidamente como había surgido.
Entonces dabas la espalda a Tom y te hacías un ovillo para soportar tu desesperación en soledad mientras Tom estaba tendido a tu lado cubriéndose el rostro con una mano, sabiendo, aunque nunca hablaban de ello, que savannah se interponía una vez más entre vosotros. En aquellos momentos, el dolor de la infidelidad y la angustia de los celos te azotaban con toda su crueldad y no podías soportar que Tom te tocara. Y él se quedaba quieto y ni siquiera lo intentaba. Tu pasabas los días preocupada, pensando en aquellos momentos con temor, porque sabías que, si había algo que pudiera hacer volver a Tom a brazos de savannah era tu estúpido comportamiento en la cama.
Que Tom viera aquellos momentos como el modo en que tu querías devolverle su infidelidad, sólo hacía que te sintieras peor, porque era lo último en que pensabas cuando Tom te buscaba. Y te sentías más tensa y sufrías cada vez más cuando Tom trataba de hacer el amor, porque sabías que no podrían alcanzar una satisfacción plena. Y aun así, lo necesitabas, a pesar de que no podías darle lo que pedía. Necesitabas experimentar el pequeño placer de los primeros escarceos y necesitabas saber que Tom te necesitaba.
La madre de Tom empezó a pasar más tiempo contigo. No mencionaba el domingo que tu habías pasado en Londres, pero el hecho estaba allí, aguardando tras sus cuidadosos gestos, tras la cautela con que abordaba ciertas
conversaciones. Simone estaba orgullosa de su hijo. Era un hombre, que se había hecho a sí mismo, que había triunfado a pesar de las dificultades. Pero no estaba ciega ante lo que la tentación podía suponer para un hombre del calibre de Tom. Era un hombre perspicaz, inteligente y lleno de vida. Con treinta y dos años, ya era respetado en la comunidad de ejecutivos.
La profunda mirada de sus ojos cafeces y su habilidad para hacer dinero donde no lo había, lo hacían muy interesante para las mujeres. Y, aunque nadie le había dicho nada de por qué el matrimonio de su hijo atravesaba por tiempos difíciles, Simone no era tonta y tenía una idea bastante acertada de la verdad. Así que decidió pasar más tiempo contigo, para ofrecerte su apoyo moral. Tu, se lo agradecías, porque habías llegado a la dolorosa conclusión de que, en el mundo extraño en el que habías empezado a vivir, ella era tu única amiga.
Te sentías decepcionada contigo misma por haberte dejado llevar hasta convertirte en una persona vacía. Tu hogar, que antaño era tu orgullo y tu gozo, se había convertido en continuo objeto de tus críticas. Podía ser un buen
lugar para ti, pero no para Tom. Su avance en la vida merecía una casa mayor, una que reflejara sus éxitos.

Cap. 14.-
Tu no dejabas de atormentarte recordando las muchas veces que Tom te había comentado que quería mudarse a una casa más grande, mejor. Tal como habías empezado a considerarlo últimamente, lo comprendías perfectamente. No
había duda de por qué no había llevado a aquella casa a ninguno de sus amigos: debía avergonzarse de su hogar. Pero tu también te sentías furiosa con tu marido por no abrirte las puertas de su mundo. Tal vez fueras culpable
por permanecer ciega a lo mucho que él había cambiado, pero él tenía parte de culpa por esconderla, como si fuera un incómodo secreto que no convenía a su imagen de triunfador. La ira se convirtió en resentimiento y el resentimiento en una inquietud que te hacía irritable e impaciente, hasta el punto de que hasta tus hijos estaban alerta para evitar tus reacciones intempestivas.
«¿Quién eres, _____?», te preguntaste una noche que Tom volvía tarde del trabajo, después de muchas semanas en que había vuelto a las seis y media en punto. La tardanza de tu marido aumentaba tu inquietud. Necesitabas que
Tom estuviera allí para experimentar cierta paz.
«No puedes echarle a Tom la culpa de todo», te decías. «Has vivido en una nube, tan encerrada en tu pequeño mundo que ni siquiera te has preguntado cómo era el de tu marido.
Sabías que acudía a muchas comidas de negocios, que tenia que moverse en ciertos círculos si quería estar al día, pero no te preguntaste si debías preocuparte por entrar con él en ese mundo, ni siquiera te preocupaste de
escucharlo y apoyarlo.» Te diste cuenta de que ni siquiera sabías que la compra de Harveys se había consumado hasta que Eliza te lo dijo.
Aún más, sólo te enteraste de que quería comprar Harveys cuando la madre de Tom salió en su defensa una noche que tu te quejabas de que volvía demasiado tarde a casa.
-¡Está ocupado con la compra de Harvey's! -había exclamado molesta- ¿No te das cuenta de que es muy importante que consiga ese negocio?
La verdad era que no podías darte cuenta, porque no sabías de su existencia, pero lo más triste era que todavía no te habías preocupado de averiguarlo. ¿Qué futuro tenía un matrimonio que no compartía más que una casa, una cama y tres hijos?
-Ni siquiera soy guapa -dijiste con un suspiro, mirándote al espejo una mañana.
«Al menos, no en el sentido clásico, supongo», te dijiste sin dejar de mirarte al espejo. «Mi figura no está mal, sobre todo, teniendo en cuenta que he tenido tres hijos. Tengo unas piernas bonitas, pero no tengo una cara que llame la atención. No es la cara que se espera de la mujer de Tom Kaulitz. Tengo los ojos demasiado grandes y la nariz demasiado pequeña, la boca no está mal, pero mi mirada es demasiado vulnerable.» Hiciste una mueca de disgusto.
«¡Y mira qué pelo!»,te dijiste acariciando Tu larga melena oscura. «¡No he cambiado de peinado desde que tenía la edad de Vanessa! ¡Incluso la ropa que me pongo es demasiado juvenil!» «Pues haz algo para cambiar», te dijo con impaciencia una voz interior.
-¿Por qué no? -susurraste con un impulso desafiante- Voy a decirte una cosa, justin -dijiste dándote la vuelta y hablando a tu hijo pequeño, que jugaba en la alfombra-. ¡Me voy de compras! Vamos a ver si la abuela puede cuidar de ti, y si no puede, pues ... pues llamaremos a papá y que se ocupe él, por un día no le va a pasar nada -dijiste y te mordiste el labio, exactamente igual que hacía tu hija Vanessa cuando tomaba una decisión.
Pero la madre de Tom aceptó cuidar a su nieto con alegría, lo que en cierto modo te contrarió. De alguna manera, te atraía la idea de entrar en el ultramoderno edificio de oficinas donde Tom tenía el despacho y dejarle a
Justin en brazos. «Aunque, sin embargo», pensabas mientras te dirigías en taxi al centro de Londres, «una cosa es imaginarlo y otra muy distinta hacerlo».
Te sentías feliz y esperabas que aquella sensación te durara algún tiempo.
Era tan malo no tener otra ambición que ser una buena madre y esposa? Siempre habías amado tu trabajo, que consistía en cuidar de tus tres hijos, escucharlos, jugar con ellos o, simplemente, disfrutar de ellos y de Tom. Tom podía ser un león en la jungla de los negocios, pero tu sabías que la tensión desaparecía de su cuerpo en cuanto llegaba a su casa y encontraba a su pequeña familia con sus pequeños problemas, esperando que él los solucionara.
Muchas noches llegaba agotado y con el semblante serio, con el rostro de un cazador implacable, pensaste en aquellos momentos, pero en menos de media hora, estaba tumbado en el suelo jugando con los gemelos. Jugando o
viendo la televisión. Se compenetraba absolutamente con ellos y podía llegar a pelearse con Nick por un juego de ordenador, y no tenía la menor señal de tensión ni de pesadumbre, tan sólo aquella sonrisa infantil igual a la
de su hijo, que decía que había abandonado el mundo de los negocios para sumergirse en el feliz alivio que le ofrecía su familia.
Tu te preguntabas si el mismo proceso funcionaba a la inversa, ¿le era tan fácil desprenderse de su papel de padre y esposo cada vez que salía para irse a trabajar? ¿Era un alivio para él volver a aquel otro mundo mucho más excitante, ser el gran hombre con poder sobre otros y verse tratado de forma especial? ¿Se convertían su pequeña mujer y sus tres hijos en poco más que nada una vez que volvía a aquel escenario sofisticado lleno de gente inteligente y sofisticada, con ropa sofisticada y sofisticadas conversaciones?


Cap 15.-

Sofisticado, te repetiste por enésima vez, en eso se había convertido Tom, en un hombre maduro y sofisticado. Mientras, tu te habías estancado. Te odiaste a tí misma por haber dejado que ocurriera y odiaste a Tom por obligarte a ver tus propios defectos, porque eso significaba que tu tenías que asumir parte de culpa por lo que les estaba ocurriendo. Tu sentiste un inexplicable alivio al no ver el BMW negro de Tom cuando el taxi te dejó en casa a las seis en punto de la tarde. Ibas tan cargada con bolsas y paquetes que tuviste que llamar al timbre con el codo.
-Cielo Santo! -exclamó la madre de Tom, abriendo la puerta y mirando a su nuera con asombro.
Tu seguiste hacia el interior sin detenerte.
-Cielo Santo! -volvió a exclamar cuando, una vez en el interior de la casa, tu dejaste caer los paquetes a sus pies.
-¿Qué te parece? -preguntaste con incertidumbre.
La _____ que había abandonado su hogar una hora después que su marido no era la misma que estaba ante su suegra.
Te habías cortado el pelo en un óvalo alrededor de la cara, hasta la altura de la barbilla. Te habían maquillado de modo que quedaran realzados los hermosos rasgos que tu no creías tener. Tenias un aspecto tan natural que era imposible decir cómo te habían arreglado los ojos y la boca para que, de repente, llamaran tanto la atención. Pero aquello no era todo. Ya no llevabas el abrigo de lana azul pálido y los vaqueros con que habías salido aquella mañana. En su lugar, llevabas el traje de chaqueta de lana más exquisitamente cortado que Simone había visto. Era de color marrón pálido y se ajustaba perfectamente a tu figura. Se abrochaba con dos filas de botones de un marrón más oscuro en la pechera y estaba adornado con tres botones en cada puño. También llevabas unas
botas de ante por debajo del tobillo y un bolso a juego.
-Creo -dijo Simone- que lo mejor será que preparemos una bebida fuerte para cuando mi hijo vuelva a casa.
Simone no podía saberlo, pero había dado la respuesta que más podía satisfacerte a ti, que habías ido adquiriendo una actitud más desafiante a medida que pasaba el día. Se abrió la puerta y entró Nick.
-¡Uauh! -exclamó, y tu sonreíste de oreja a oreja como una idiota. El tiempo que habías empleado preocupándote por la reacción de tus hijos ante tu nuevo aspecto, había sido tiempo perdido
-¿Qué hay en los paquetes? -preguntó Nick, despreocupándose de ti como si fueras la misma de siempre.
Al cabo de diez minutos, el suelo del cuarto de estar estaba cubierto de paquetes medio abiertos y Vanessa no paraba de corretear luciendo un collar de cuentas rojas que tu le habías comprado.
A Justin le habías traído un juego de piezas de construcción, pero lo que más le gustaba era la caja de cartón, que estaba destrozando poco a poco. Para Nick habías comprado un nuevo juego de ordenador, y ya estaba jugando con él en su habitación cuando llegó Tom.
Tom se detuvo en el umbral de la puerta y se quedó mirando. La actividad en el cuarto de estar se detuvo. Vanessa dejó de corretear para observar su reacción y su madre dejó de recoger los envoltorios, mientras tu te ponía en pie incómodamente y lo mirabas con una mezcla de desafío y súplica.
Fue Simone quien rompió la tensión del momento. Recogió a Justin de la alfombra y agarró a Vanessa de la mano. Pero tu no prestabas atención a tus hijos, estabas pendiente de Tom, que te observaba con una inescrutable
expresión. Una tenue sonrisa se dibujó por fin en el rostro de Tom. Tu te quedaste muy sorprendida, porque era la misma sonrisa con que se había acercado a ti la noche que se conocieron, una sonrisa ambigua. Tu se erguiste con una expresión definitivamente desafiante.
-Vaya, vaya -dijo Tom-, ya veo que ha comenzado la segunda etapa.
¿La segunda etapa? ¿De qué diablos estaba hablando? Te preguntaste.
-¿Vas a salir? -preguntó Tom-. Vas a tener que perdonarme, _____, pero, si me has dicho que tenías planes para salir esta noche, creo que me he olvidado por completo.



HOLA!!! BUENO AQUI ESTAN LOS CAPS .. ESPERO Y LES GUSTEN ... DISCULPEN LA DEMORA PERO YA ANDO EN LA RECTA FINAL Y TENGO QUE ATENDER LA ESCUELA ... BUENO YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO .... HASTA PRONTO :))

3 comentarios:

  1. Guaoooo cambio de look eso estuvo genial jejeje y ahora que pasara??? hay virgi quede intrigada me encanto espero los próximos caps..

    ResponderBorrar
  2. Amo esta adaptación!!

    Siguelaaa. Yo también quedo intrigadaa :)

    ResponderBorrar